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viernes, 23 de diciembre de 2011

Increibles



Estos días hemos podido disfrutar de nuevo con una película extraordinaria, "Los Increibles" de Dysney-Pixar. Y no nos hemos podido resistir a ver los extras, esos pequeños vídeos en donde te explican lo que hay detrás, el Backstage del cine de animación de última generación. Son unos vídeos en los que vimos mucha similitud con nuestro proceso de trabajo cuando desarrollamos proyectos de Visual Thinking.

Cuando tenemos que desarrollar un proyecto de Visual Thinking para algún cliente, el equipo se reune para organizar el proyecto. Es el momento en el que empiezan a surgir las primeras tensiones, casi las mismas que apreciamos en los extras de la película que surgen entre el director de la película y el productor.

En un equipo de Visual Thinking siempre hay dos partes, una que se encarga de la relación con el cliente, del control de plazos, del presupuesto y del mensaje y otra, que se encarga de la parte creativa, de inventar historias, de dibujar y de visualizar. La tensión es constante y al verlo reflejado dentro del proceso creativo de esta película nos hemos sentido identificados.

La lucha constante entre el productor de la película, por cumplir plazos, de cara al estreno de la película y sobre todo de cara a no gastar más de lo necesario, con esa parte del equipo que parece ajena a todo y que lo que quiere es crear "la mejor película de todos los tiempos".

Este es el momento en el que parece que la tensión es más evidente y nos gustaría destacar algunas de las frases que se dicen el uno al otro:


Director: "Tenemos una confrontación abierta".
Productor: "Yo sólo quiero llevarte hasta la meta".
Director: "Y yo intento que crucemos los primeros".

Evidentemente no es mejor el papel de uno o del otro, sino que ambos coexistan, la autoexigencia de ambas partes del equipo en el cumplimiento de sus respectivos  objetivos es esencial. Y eso es lo que nos ocurre a nosotros, qué seríamos los unos sin los otros, nuestros proyectos no serían los mismos.

Por eso terminamos con esta frase: "Nos peleamos todo el día para que ninguno se descarríe demasiado".

¡Feliz Nochebuena!

martes, 11 de octubre de 2011

Cuenta una historia


Cuando hablamos de Visual Thinking siempre pensamos en el dibujo y nos olvidamos del mensaje, pero el mensaje es tan importante como el dibujo. Trabajar sobre él nos facilitará el camino hacia los dibujos y éstos se comprenderán mejor.

Además,  nos parece esencial que el mensaje que transmitamos sea narrativo, no nos sentimos atraídos por el tono informativo... nos gusta que nos cuenten historias.

La semana pasada estuvimos impartiendo un programa de Visual Thinking en Utopic_Us. Al hablar de la carga narrativa del mensaje analizamos los primeros diez minutos de la película "UP":


Una estructura narrativa clásica se compone de tres elementos: planteamiento, nudo y desenlace. Y el nudo debe ser más extenso que el planteamiento y el desenlace, convirtiéndose en la parte en la que se desarrolla la historia.

En la parte que analizamos de la película, el planteamiento es la presentación de los personajes: dos niños que quieren vivir aventuras, y finaliza cuando hablan de la posibilidad de ir, algún día, a conocer las "Cataratas Paraíso".

En el nudo es donde se plantean los conflictos y allí encontramos tres puntos clave: su boda, la imposibilidad de tener hijos y su incapacidad de ahorro. Finaliza cuando la mujer del protagonista, ya anciana, cae enferma. Y el desenlace nos cuenta la muerte de la anciana.

Diez minutos son más que suficientes para contar un mensaje sencillo y en el caso de "UP" ese mensaje es el espíritu de aventura.

¿Cuál es el tuyo? ¿Lo cuentas como si se tratara de un cuento? Y si es así, ¿respetas la estructura clásica de cualquier narración?

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Destellos de genialidad



La historia de los limpiaparabrisas intermitentes comenzó durante la noche de bodas de su inventor, Bob Kearns, en 1953. Esa noche el corcho de una botella de champan le dio en su ojo izquierdo, y a partir de ese día cuando llovía casi no podía conducir, hasta el punto de que tenía que ser su mujer la que lo llevara a todos lados. Por aquel entonces y tras varios intentos, no se había conseguido mejorar el sistema  y los limpiaparabrisas funcionaban de manera continua, siempre estaban en medio y eso molestaba mucho a Kearns, tanto que decidió inventar algo para solucionarlo.

Realizó numerosas pruebas en su garaje, mientras sus hijos correteaban a su alrededor, hasta que por fin lo consiguió y lo que en un principio era un simple pasatiempo se convirtió en algo más. Un día de 1967 consiguió reunirse con los ingenieros y ejecutivos de Ford para presentarles los nuevos limpiaparabrisas,  y aunque en un principio no pensaba enseñarles el funcionamiento se vio obligado a hacerlo tras la insistencia de los ingenieros de la compañía. Al principio la empresa mostró mucho interés, pero después de un tiempo dejaron de devolverle las llamadas y Kearns pensó que su invento no había tenido éxito. Pero después de un par de años, en 1969, apareció el primer Ford equipado con unos limpiaparabrisas intermitentes, y no habían contado con él para su fabricación.


En la película "Destellos de genio" podréis ver toda la historia, el proceso creativo y cómo reclama el reconocimiento de su trabajo, porque ¡Kearns es el creador del limpiaparabrisas intermitente que usamos en la actualidad!

Si queréis ver el trailer podéis pinchar aquí.

viernes, 9 de julio de 2010

Este pueblo está muerto

Two Rivers es un pueblo perdido de Wisconsin que vivía de una enorme imprenta de tipo industrial:


La llegada de las nuevas tecnologías convirtieron a esta próspera ciudad en un pueblo atestado de parados. Algo se tenían que inventar para recuperar la ilusión de antaño ...

... gracias a la imaginación de los habitantes de Two Rivers la ciudad ha recuperado su pulso. Teniendo como centro de operaciones la antigua fábrica convertida ahora en museo, el lugar es ahora famoso por reunir a artesanos y diseñadores gráficos en una experiencia de mutuo enriquecimiento que representa el pasado y el futuro de esta industria.



Con todo este material se ha hecho un documental maravilloso dirigido por Justine Nagan y producido por Kartemquin Films.



domingo, 14 de marzo de 2010

Vampiros




Este año hemos visto varias películas de vampiros. Al pensar sobre ellas vemos que son un buen ejemplo para hablar de creatividad e innovación. 

Lo normal es repetir fórmulas que funcionen a pesar de no aportar nada nuevo al espectador, salvo tal vez a unas miles de adoslescentes con las hormonas circulando por donde no deben. Lo anormal es arriesgarse con un enfoque diferente en el que el riesgo a no gustar esté presente, pero conviviendo con un sentimiento maravilloso, el sentimiento de ser pionero en algo.

Mientras la saga "Crepúsculo" se convertía en un producto rutinario que nos sabemos de memoria, aparecía en las pantallas una película sueca que era precisamente lo contrario: original y extraordinariamente sugerente. Estamos hablando de "Déjame Entrar".



Aquí abajo veis al pobre Oskar preguntándose por qué él, siendo un buen muchacho, tiene ganas de matar.




miércoles, 3 de junio de 2009

Música y trabajo

En este fantástico vídeo de Chaplin perteneciente a "El Gran Dictador" vemos como la actividad de un barbero viene condicionada por los ritmos marcados por la Danza Húngara de Brahms.

Movimiento, tensión, ternura, energía, determinación, sosiego son solo limitados sustantivos para describir lo que la cotidiana operación de afeitar a un cliente puede dar de si.



Un reciente estudio de la Universidad de Sheffield del Reino Unido, dio a conocer que escuchar música en horas de trabajo, puede ser un gran estimulante de productividad ya que mejora el ánimo de los trabajadores.

Cada persona define su gusto musical, lo cual es una clave para ser productivo. En una palabra, a unos les puede estimular Mozart mientras que otros solo serían capaces de mejorar su actividad con AC/DC.

El problema vendría con el trabajo en equipo donde se reúnan roqueros impenitentes con amantes del pop, del hip hop o de la música antigua. Quizá entre todos los anteriores existan territorios comunes y quizá sea una práctica interesante ponerse a trabajar en el acuerdo sobre qué música escuchar de tal modo que se logre armonía, aunque la melodía no suene a gusto de todos.

martes, 2 de junio de 2009

Farenheit 451

Farenheit 451 es el título de una conocida novela de Ray Bradbury publicada en 1953, pero es también la temperatura a la que el papel comienza a arder (233 grados centígrados). La versión cinematográfica fue rodada en el año 1966 por Françoise Truffaut.

La acción se sitúa en un tiempo indeterminado del futuro, en una sociedad en la que todo está reglamentado y en donde están expresamente prohibidos los libros. Cualquier texto escrito es tomado por una amenaza, un abismo de irrealidad que enajena al ser humano y le convierte en un estúpido soñador. Los bomberos se dedican a buscar y quemar los libros, desempeñando su función de forma eficaz.

Guy Montag, el personaje interpretado por Oskar Werner, es un bombero de edad media con un futuro prometedor. Todo parece encajar en su vida hasta que entra en contacto con su vecina Clarisse (Julie Christie), mujer que representa el espíritu indomable, la libertad que apela al individuo en contra de la abrumadora presencia de la masa. En la película de Truffaut, Clarisse es el único personaje que se atreve a vestir con color.
Es Clarisse quien habla por vez primera a Montag sobre los "hombres libro". Viven apartados en los bosques y se pasan la vida memorizando el libro que un día eligieron, con el propósito de que jamás caiga en el olvido. 
En el bosque de los "hombres libros" es recibido por Alex Scott, quien interpreta "La vida de Henry Brulard", de Stendhal. 

"Ahí tienes a Cumbres Borrascosas", le explica mientras sonríe "La República" de Platón.

La creatividad en Truffaut se encuentra en el sujeto, no en el verbo o predicado. No es tanto lo que muestra su cámara, sino quien hace suya la frase premonitoria sobre la "Nouvelle Vague": "Si el escritor escribe con una pluma o un bolígrafo, el director escribe con la cámara". Así nació hoy hace exactamente 50 años lo que recibe el nombre de "cine de autor".