miércoles, 19 de agosto de 2009

Wii




A finales de los años ochenta la empresa Nintendo tenía un horizonte bastante negro. Fabricaban consolas y no lo hacían del todo mal, pero dos gigantes estaban a punto de estrangularla. Se trataba de Sony y Microsoft, que lanzaban a la prensa sus intenciones sin que Nintendo pudiera hacer nada para evitar que el planeta esperara ansioso a ver sus creaciones. 

Así fue como a principios de los años noventa Sony inundó el mercado con su PlayStation con la rapidez de un tsunami, mientras que Microsoft tardó algo más en presentar la consola xBox aunque dejando boquiabiertos a todos los expertos por su potencia gráfica y su rapidez.

Todos creían que esta sería una carrera de músculo. Nintendo tenía 3.000 empleados, menos de la mitad de lo que disponían Microsoft y Sony para desarrollar los productos. Además, Nintendo no podía competir con los millones de dólares que invertían sus competidores en I+D.

En Nintendo trabajaba un genio llamado Shigeru Miyamoto, el autor de sus éxitos en los años ochenta, especialmente con sus personajes Donkey Kong y Mario. El presidente de la empresa, el Sr.Iwata, se sentó con Miyamoto y le dijo que necesitaban algo nuevo. O bien hacían algo verdaderamente original o serían fagocitados por la PSP y la xBox.

Shigeru Miyamoto se puso manos a la obra y pensó, pensó y pensó. Había que atrapar a clientes en los que nadie pensaba, ese tipo de clientes que jamás utilizarían una consola. Y así, dándole vueltas al coco, dieron con la solución en forma de tres letras: Wii


Tenía que ser un producto familiar, algo que permitiera jugar a personas de diferentes edades, que superase el concepto de ocio pasivo y cuyo soporte fuese un aparato pequeño y decorativo.

Estos fueron los ingredientes que provocaron el nacimiento de la Wii. A finales del año 2006 se lanzó al mercado al precio de 200€ y ya han vendido más de 50 millones. En este año 2009 superan ampliamente la cifra de ventas de PlayStation y xBox.

Shigeru Miyamoto y todo su equipo sabían que no podían competir en elementos tradicionales, tales como la calidad de la imagen o la potencia de movimientos, pero descubrieron que una idea brillante es más rentable que todos los millones de dólares del mundo reunidos en I+D. Se trataba de caer en la cuenta de que las personas prefieren jugar acompañadas a jugar solas, nada más.


¿De dónde viene el nombre? "Wii" se pronuncia "wii", que en inglés significa "nosotros" (o también "nosotras"). 

miércoles, 10 de junio de 2009

La siesta

El psicólogo norteamericano William Charles Dement notó cómo en una fase del sueño aparecían rápidos movimientos oculares. A esto lo llamó REM ("rapid eye movement") y ahora, muchos años después, se publica en la revista PNAS un estudio que confirma lo que muchos afirmaban sin poder demostrar científicamente, que el sueño incrementa las posibilidades de resolver problemas de forma creativa.

"Desde hace mucho tiempo se ha especulado que la solución de problemas de creatividad mejora gracias a determinados estados mentales, como el sueño o la reflexión en silencio, que favorecen el entendimiento", explican los autores del artículo.

Los investigadores hicieron un experimento. Se les daba una serie de palabras a los participantes para que las relacionaran y encontraran una cuarta palabra relacionada con las anteriores. Por ejemplo, "queso", "cielo" y "océano". Tenían que encontrar la cuarta, que era "azul".

De los 77 participantes una tercera parte se quedaba pensando, otros se echaban una cabezadita y el último grupo se echaba una siesta de campeonato, ese tipo de siestas que te sumergen en fase REM. 

Eran los últimos, los de la siesta profunda, los que daban mayoritariamente con la solución. Así acabaron afirmando que "sólo la fase REM potencia la creatividad cuando se trata de conflictos nuevos".

martes, 9 de junio de 2009

Asombrosa es siempre la actualidad de los genios

Ayer pudimos compartir las jornadas que se celebraron en el Palacio de Congresos de Madrid convocadas por Diforum, una alianza entre DDI y la APD sobre diseño e innovación.

Hubo grandes ponencias y grandes ponentes entre los que destacamos a Fernando Trías de Bes, quien recientemente ha publicado el libro "el hombre que cambió su casa por un tulipán" sobre como superar la actual crisis económica y como aprender de ella.

Entre las interesantes ideas que expuso Trías de Bes se encuentran unas pautas para detectar los inhibidores y los motores de la creatividad. Entre los inhibidores enumeró el miedo al error, la percepción sesgada de la realidad, el peso de los modelos y la necesidad social de protocolos. Por otro lado definió los motores de la creatividad como la energía del creador, la motivación intrínseca y la motivación extrínseca.

Además su ponencia estuvo salpicada de ideas de importantes pensadores como Eric Fromm quien describía la creatividad como el proceso de conectar con los objetos, como complemento al amor, que sería aquel proceso que nos permite conectar con otros seres humanos. Todo esto sucede en el intervalo llamado vida que transcurre entre dos momentos de total intimidad (o soledad) el nacimiento y la muerte.

Para Fromm la creatividad es una de las expresiones más altas de la libertad del ser humano.

No se quiso despedir Fernando Trías de Bes sin citar a otro gran pensador de tremenda actualidad en estos días, que nos regalaba hace más de 50 años la siguiente reflexión:

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.


Albert Einstein

miércoles, 3 de junio de 2009

Música y trabajo

En este fantástico vídeo de Chaplin perteneciente a "El Gran Dictador" vemos como la actividad de un barbero viene condicionada por los ritmos marcados por la Danza Húngara de Brahms.

Movimiento, tensión, ternura, energía, determinación, sosiego son solo limitados sustantivos para describir lo que la cotidiana operación de afeitar a un cliente puede dar de si.



Un reciente estudio de la Universidad de Sheffield del Reino Unido, dio a conocer que escuchar música en horas de trabajo, puede ser un gran estimulante de productividad ya que mejora el ánimo de los trabajadores.

Cada persona define su gusto musical, lo cual es una clave para ser productivo. En una palabra, a unos les puede estimular Mozart mientras que otros solo serían capaces de mejorar su actividad con AC/DC.

El problema vendría con el trabajo en equipo donde se reúnan roqueros impenitentes con amantes del pop, del hip hop o de la música antigua. Quizá entre todos los anteriores existan territorios comunes y quizá sea una práctica interesante ponerse a trabajar en el acuerdo sobre qué música escuchar de tal modo que se logre armonía, aunque la melodía no suene a gusto de todos.

martes, 2 de junio de 2009

Farenheit 451

Farenheit 451 es el título de una conocida novela de Ray Bradbury publicada en 1953, pero es también la temperatura a la que el papel comienza a arder (233 grados centígrados). La versión cinematográfica fue rodada en el año 1966 por Françoise Truffaut.

La acción se sitúa en un tiempo indeterminado del futuro, en una sociedad en la que todo está reglamentado y en donde están expresamente prohibidos los libros. Cualquier texto escrito es tomado por una amenaza, un abismo de irrealidad que enajena al ser humano y le convierte en un estúpido soñador. Los bomberos se dedican a buscar y quemar los libros, desempeñando su función de forma eficaz.

Guy Montag, el personaje interpretado por Oskar Werner, es un bombero de edad media con un futuro prometedor. Todo parece encajar en su vida hasta que entra en contacto con su vecina Clarisse (Julie Christie), mujer que representa el espíritu indomable, la libertad que apela al individuo en contra de la abrumadora presencia de la masa. En la película de Truffaut, Clarisse es el único personaje que se atreve a vestir con color.
Es Clarisse quien habla por vez primera a Montag sobre los "hombres libro". Viven apartados en los bosques y se pasan la vida memorizando el libro que un día eligieron, con el propósito de que jamás caiga en el olvido. 
En el bosque de los "hombres libros" es recibido por Alex Scott, quien interpreta "La vida de Henry Brulard", de Stendhal. 

"Ahí tienes a Cumbres Borrascosas", le explica mientras sonríe "La República" de Platón.

La creatividad en Truffaut se encuentra en el sujeto, no en el verbo o predicado. No es tanto lo que muestra su cámara, sino quien hace suya la frase premonitoria sobre la "Nouvelle Vague": "Si el escritor escribe con una pluma o un bolígrafo, el director escribe con la cámara". Así nació hoy hace exactamente 50 años lo que recibe el nombre de "cine de autor".

lunes, 1 de junio de 2009

Empresas con propósito. Mito o realidad




Hace un mes asistimos a una mesa redonda en la EOI (Escuela de Organización Industrial) sobre la empresa abierta con la asistencia de Julen Iturbe Ormaetxe y Genis Roca.

En el compartir de la sesión alguien comentó "hay que innovar para competir”. Julen Iturbe desarrolla en su blog una reacción argumental sobre esa afirmación que transcribimos por entender que es un interesante punto de vista.

"Competir, competir, competir: la razón que mueve todo el engranaje. Ambición, lucro, dinero, éxito, estatus, reconocimiento. Lucha.

Pero hay otros motivos más poderosos: innovar para colaborar, innovar para compartir, innovar en beneficio del procomún. La mayor parte de las empresas se reconocen en territorio belicoso. No hay alternativa: o comes o te comen. Sucede pocas veces que las empresas colaboren para que la tarta sea más grande. Lo habitual es competir porque tu pedazo sea mayor que el del vecino. Es ley de vida, es la ley de la jungla. Todo parece territorio enemigo.

En Obea manejamos mucho la teoría de la autodeterminación de Ryan y Deci. Tiene que ver con la inmanencia que tanto cita Maite Darceles en su libro Guías para la transformación y con el sentido del trabajo que explica Kenneth W. Thomas en La motivación intrínseca en el trabajo. También, por supuesto, con la idea de sensemaking que maneja Karl Weick. De lo que estamos hablando es del sentido de propósito, lo que Richard Leider llama The Power Of Purpose. Algo sobre lo que David Sánchez Bote da vueltas y más vueltas, ¿no? Es una de las hipótesis que manejamos en nuestro grupo de investigación: la empresa con propósito necesita estándares abiertos.

Porque innovar a troche y moche ¿está bien? Pero, ¿para qué? Basarla en motivación “que sale de dentro” es importante porque aguanta mejor el paso del tiempo. Cada día que pasa es más evidente que hay un gran espacio para otra forma de organizarnos en busca de objetivos que merezcan la pena. Cuando Endesa me dice que piensa en los hijos de mis hijos juega a ocupar ese espacio. Pero el valor que sabe que debe entregar a sus accionistas distorsiona todo el juego.

Por eso la innovación social tiene un hermoso espacio. ¿Es un hecho económico?, ¿compite con la innovación empresarial? Probablemente tenga sus roces con ella, derivados del afán de lucro de la empresa privada, allá donde la vista se nubla con el crecimiento y la riqueza. De ahí la reivindicación de otra forma de hacer empresa, de hacerlo de forma abierta en busca de otros propósitos. En busca de lo que sale de dentro. Colaborar, cooperar. Luego vendrán los negocios… si tienen que venir".


jueves, 28 de mayo de 2009

Holocausto, niños, libros y dibujos.

Si uno lo piensa, resulta muy complejo contar a los niños la historia de los campos de concentración y lo que supuso el exterminio nazi. Cualquiera que se haya acercado a los impresionantes documentos producidos por la Shoah Visual History Foundation se dará cuenta del extraordinario valor que cada historia adquiere al ser contada. Multitud de niños, ahora ya ancianos, recuerdan lo que vieron sus ojos.

En los comienzos de los años 80 el ilustrador Roberto Innocenti estaba comenzando su carrera en el mundo del libro infantil. Había conocido al ilustrador y editor suizo Étienne Delessert quien le permitió ilustrar una versión de Cenicienta que resultó ser un gran éxito de ventas. 

A partir de ese encuentro, Innocenti enseñó a Delessert unos dibujos que realizó sobre una obra escrita conjuntamente con el periodista Christophe Gallaz. Se trataba de un álbum ilustrado, "Rosa Blanca", que contaba una historia terrible sobre los niños en la Alemania Nazi. Andaba bastante fastidiado por no encontrar ningún editor dispuesto a sacar este libro al mercado. 

Innocenti le contó a Delessert que los dibujos fueron realizados después de un gran trabajo de investigación y documentación.

Si uno se fija bien, te das cuenta que gran parte de los personajes fueron tomados de fotos reales. 

Además, "Rosa Blanca" era una gran historia. Hablaba de una pequeña ciudad alemana durante los años del nazismo en donde una chica ve desde su ventana cómo un niño intenta huir de un camión sin conseguirlo. 

El editor Delessert se entusiasmó con el proyecto confiando ciegamente en sus posibilidades. Lo que ningún editor quería mostrar a los niños, Delessert lo acogía con optimismo pensando que encontraría la manera de mostrarlo sin que los niños sufrieran con la crudeza de la historia, pues sólo los padres sabrían leer entre líneas. Y lo consiguió. Tal vez lo más interesante sea ese equilibrio entre la información que suministra el narrador, la interpretación del ilustrador y la labor de complicidad del lector adulto, que sabe entender allí donde las palabras nada dicen: "Por todas partes colgaban banderas de colores y los niños saludaban", se dice en un momento del texto.

Y por supuesto la muerte está presente, pero siempre de una forma en la que el niño se hace preguntas, dejando que sean los adultos los que, en cada caso, elijan las respuestas: "Se movieron sombras entre los árboles. Eran soldados ... de pronto, sonó un disparo". Nada se añade al asesinato de una niña. En realidad, no hace ninguna falta.

Este libro que nadie quería editar se ha convertido en todo un clásico. Publicado en 1985, desde entonces ha sido traducido a multitud de idiomas y ha sido vendido en infinidad de países. Esto fue posible gracias a la creatividad de un periodista, un ilustrador y un audaz editor suizo.